jueves, 20 de diciembre de 2007

1, 2, 3... adentro

Entrar a la via rápida es como jugar a la cuerda ¿Lo han jugado? Uno no se mete asi, a lo menso, dejas pasar la cuerda un par de veces para, instintivamente, calcular la frecuencia, la velocidad de la cuerda y entonces… te metes y comienzas a saltar.

Con la via rapida sucede mas o menos lo mismo. Te metes al carril lateral y mientras sigues circulando y manteniendo una velocidad de aprox 60 km/h, vas “chekando” por el retrovisor los carros a la izquierda. Ubicas a que velocidad vienen, para saber si te puedes meter delante de ellos o esperas (sin frenar) a que pasen y te metes detrás. Es como contar, uno, dos, tres, antes de saltar a la cuerda, pero mucho mas rápido. Hay que usar todos los sentidos disponibles. No puedes dudar, no vaciles…hazlo, con coraje y bien.

Esa es de las lecciones mas difíciles que me ha enseñado la ciudad de Tijuana. Y debo admitir que aun me pone de nervios entrar y salir de la via rapida. Pero en esta ciudad, no debes vacilar cuando persigues una meta. Tal vez siento algo de miedo hacia algo desconocido, pero no hay que detenerse por eso. El tráfico de esta ciudad me ha enseñado que, sin dejar de ser amables, no debe uno ser tan condescendiente. Si no te estiras por lo que quieres, alguien mas lo tomara por ti. Las oportunidades no se pierden, alguien tomara la que dejaste ir.

Hay que estar listos y atentos, para alzar la mano, para pedir tus tacos, para aceptar un nuevo empleo, para meterte a la vía rápida, para entrar a la cuerda… y comenzar a saltar.

Coincidencia?

Anotación para mi bitácora de viaje. 17 de octubre de 2007. 10:00pm

Dice “El alquimista” que cuando deseamos algo el universo entero conspira para que lo consigamos… y la suerte de principiantes es la misma fuerza del universo que nos ayuda a que realicemos nuestros sueños.

Un día, detrás de mi escritorio, aburrida de mi monótono trabajo y la falta de aspiraciones o sueños, se me ocurre un poema y lo plasmo en el blog. Era sobre mis sentimientos en mi trabajo, en mi vida, lo titule “El Capullo”. Una mariposa era la analogía. Asi deben sentirse, frustradas dentro de la crisálida justo antes de emerger y ser bellas y libres.

Y en busca de una foto para mi post, voy a dar a una pagina web sobre un mariposario en Costa Rica. Después de un rato ya estoy entusiasmada, quiero trabajar en eso, y quisiera ir a Costa Rica a aprender sobre mariposas con los expertos.

Algunos días después mi compañero de crímenes, que ahora radica en otra ciudad y me ha estado insistiendo en que me mude a su ciudad y cambie de trabajo, me comenta que justo conoció a una señora que tiene su mariposario, va empezando pero ya están chambeando y todo. ¿Coincidencia? Tijuana esta a una hora y costa rica a mucho dinero de distancia…

En mi segunda semana desempleada me comienzo a desesperar. Tengo mis sueños de mariposas, pero ahora necesito dinero para materializarlos… y ocupo un trabajo para no estar ociosa en casa y en el Internet.

Mi amigo, por el chat, me sugiere enviarle mi CV. Están solicitando gente en su empresa. Lo hago y al día siguiente tengo una entrevista por el Messenger y me piden que me presente al lunes siguiente a trabajar en Tijuana (era un martes!!). PANICO. Ahora puedo irme a Tijuana a mariposear y tendré dinero para solventarme pero… ¿Donde voy a vivir?

Y dice “Mágica FE” La intendencia no es cosa vuestra. Mi amigo hace arreglos para que me quede a cuidar la casa de una tia que no esta en la ciudad, pero una vez ahí, la casa me asusta. Tal vez me asusta el quedarme sola en un lugar que ni conozco, en una casa desconocida. Decidimos salir a buscar de última hora otro lugar para mi.

¿Coincidencia? todos parecen horribles y conseguimos un depa en la misma privada donde vive mi amigo… asi no estaré para nada sola y la casa es perfecta. Sin muebles, solo un boiler. Es tranquila, en todos los aspectos. Podré dormir yo sola aquí sin problemas. La rentera es muy amable y hasta me regala un mueble. Mi amigo me presta una cama que tienen desocupada. Toda la familia, incluidas las sobrinas, ayudan a instalar a la nueva vecina. ¿Coincidencia? No habrá problemas para llegar al trabajo porque salgo de aquí mismo con mi cuate a la chamba.

Y para llenar ese huequito de soledad, cuando ya mi cuate se ha marchado, “alguien” envió un canino a ladrar a mi puerta. Y ahí esta, es juguetón, peludo y tierno. Aparece oportunamente cuando la soledad me pone triste y me hace sonreír con sus ocurrencias. Se alimenta de mis caricias y yo de sus juegos. Y no se ha donde se va el resto del día.

Nop, yo no creo en las coincidencias.